Los pensamientos dislocados, buscando senderos infringidos
Enloquecidos por el deseo y el amor perdido, que se ha ido,
Esa ausencia de almas embravecidas en alcohol de sales amargas.
Es la historia del poeta, la leyenda que hoy no quieren recordar,
Sumergida en llanto desgarrador y unas manos cerradas al amor
Esta sentada en la gloria de la muerte, pidiendo más beleño al azar.
Destruyendo la posibilidad que el cantor vuele sin parar.
Es el alma entristecida del poeta, cantando en forma de lágrimas de gritos,
Yace en el suelo suplicando atención, regalando el dolor.
Ese dolor que devora la musa del poeta y le permite decir adiós.

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